Cada año, cuando presentamos el cartel de las Fiestas del Pilar, no estamos presentando solo una imagen. Estamos presentando una forma de ver Zaragoza, de sentir la ciudad y de contar quiénes somos.
Porque el cartel del Pilar no es solo un diseño. Es identidad, es cultura, es tradición y también es modernidad. Es una representación de una ciudad que vive sus fiestas con orgullo, con emoción y con un sentimiento muy profundo de pertenencia.
Las Fiestas del Pilar son, probablemente, el momento del año en el que Zaragoza se reconoce a sí misma. En el que los zaragozanos que viven aquí, los que están fuera y los que nos visitan sienten que esta ciudad tiene algo especial. Y el cartel es la primera puerta de entrada a todo eso.
Quiero felicitar a la autora del cartel ganador, Jesana Motilva, y también a los accésit, Hector Fernandez y Cristina Mendivil, y a todos los participantes, porque cada cartel es una forma distinta de mirar Zaragoza y de sentir nuestras fiestas. Este concurso demuestra el enorme talento creativo que hay en nuestra ciudad y nos recuerda que la cultura también construye ciudad, identidad y orgullo de pertenencia.

Una imagen que representa a toda la ciudad
Detrás del cartel de las Fiestas del Pilar hay mucho más que un diseño. Hay talento, creatividad, cultura y muchas horas de trabajo de personas que interpretan Zaragoza desde su mirada artística.
El cartel no solo anuncia unas fiestas. Representa a toda la ciudad. Representa nuestras tradiciones, nuestra forma de vivir la calle, la música, las peñas, la Ofrenda, las familias, los amigos, los barrios, la alegría y el orgullo de ser zaragozanos.
Por eso es tan importante este momento. Porque de alguna manera, cuando presentamos el cartel, empezamos a sentir que el Pilar está más cerca.
Zaragoza, cultura, creatividad y talento
Zaragoza es una ciudad con muchísimo talento creativo. Diseñadores, ilustradores, artistas, fotógrafos… personas que miran la ciudad de una forma distinta y que son capaces de convertir esa mirada en una imagen que después ve todo el mundo.
Apoyar el cartel de las Fiestas del Pilar también es apoyar la cultura, la creatividad y el talento local. Es apostar por la cultura como parte de la identidad de Zaragoza y como parte también de la economía y del futuro de la ciudad.
Una ciudad que apoya la cultura es una ciudad que tiene personalidad, que tiene identidad y que tiene futuro.
Las Fiestas del Pilar, mucho más que unas fiestas
Las Fiestas del Pilar no son solo conciertos, ferias o actividades. Son el momento en el que Zaragoza sale a la calle, se encuentra, se reconoce y celebra lo que es.
Son tradición, pero también son convivencia.
Son historia, pero también son futuro.
Son emoción, pero también son ciudad.
Durante esos días, Zaragoza se convierte en una ciudad abierta, acogedora, llena de vida y llena de orgullo. Y eso es algo que nos tiene que hacer sentir muy orgullosos como ciudad.


Una ciudad orgullosa de sus tradiciones
Mantener nuestras tradiciones, cuidarlas y hacer que sigan vivas también es una forma de construir ciudad. Porque una ciudad no solo se construye con calles, parques o edificios. También se construye con cultura, con tradiciones, con fiestas y con identidad.
Las Fiestas del Pilar forman parte de la historia de Zaragoza, pero también forman parte de su presente y de su futuro. Y el cartel de las fiestas es el símbolo que cada año nos recuerda que Zaragoza está a punto de volver a vivir sus días más importantes.
Zaragoza, una ciudad que se siente
Zaragoza no es solo una ciudad para vivir.
Zaragoza es una ciudad para sentir.
Y las Fiestas del Pilar son el mejor ejemplo de ello.
Una ciudad que se llena de gente en la calle, de música, de tradición, de cultura y de emoción.
El cartel del Pilar es, en el fondo, la primera emoción de las fiestas.
La primera señal de que Zaragoza vuelve a prepararse para sus días grandes.
Y eso, cada año, vuelve a recordarnos lo mismo:
Que Zaragoza no solo es una ciudad.
Es un sentimiento.






