Hoy he tenido el privilegio de presentar Distrito 7 en Iberseries, el foro de referencia de la industria audiovisual celebrado en Madrid. Ante centenares de profesionales del sector —productores, distribuidores, representantes de plataformas— he podido explicar por qué Zaragoza está preparada para ser uno de los grandes escenarios del cine europeo.

Una apuesta construida desde la escucha
Distrito 7 no nace de un despacho. Nace de conversaciones con 22 agentes del sector, de visitas a instalaciones, de entender qué necesita realmente la industria audiovisual. Constituimos un comité técnico que trabajó meses para diseñar un espacio útil, no un capricho político.
El resultado: 18,4 millones de euros invertidos en transformar una antigua fábrica industrial en un ecosistema completo que integra formación, producción, emprendimiento y exhibición. Tres platós profesionales de entre 800 y 1.500 m², uno convertible en plató virtual, backlot exterior, aulas, coworking, salas de proyección. Una ciudad dentro de la ciudad.
Por qué importa esto
Porque el sector audiovisual es más del 1% del PIB de Aragón y tiene potencial para crecer mucho más. Porque genera empleo cualificado y de calidad. Porque dinamiza barrios como San José, Las Fuentes y Montemolín, que llevan décadas esperando un revulsivo.
Y porque Zaragoza tiene historia con el cine: aquí se rodó la primera película del cine español en 1897. Somos tierra de Buñuel, de Goya, de Paula Ortiz, Pilar Palomero, Javier Macipe, Miguel Angel Lamata, Nacho García Velilla. En 2024 superamos los 200 rodajes, triplicando la cifra en solo dos años.
Pero nos faltaba infraestructura de interior. Distrito 7 viene a cubrir ese vacío.

El mensaje de hoy
Mi mensaje en Iberseries ha sido claro: cuando los grandes productores piensen en rodar en Europa, que piensen en Zaragoza. Tenemos localizaciones únicas, talento en crecimiento, costes competitivos, conectividad estratégica y, a partir de finales de 2026, instalaciones de primer nivel.
El cine necesita nuevos escenarios. Nuevas ciudades creativas. Zaragoza es una de ellas.
No prometo milagros. Prometo trabajo, infraestructuras y compromiso institucional. El resto lo pondrá el talento, que aquí sobra.
Distrito 7 es nuestra apuesta por el futuro, por la cultura y por el empleo. Una apuesta seria, medida y construida con rigor.
Ahora toca materializarla.






