Ayer, 8 de octubre, en Guimarães (Portugal), la Comisión Europea pronunció el nombre de nuestra ciudad. Zaragoza será Capital Verde Europea en 2028. Es el mayor reconocimiento ambiental que concede la Unión Europea a una ciudad, y es la primera vez que lo traemos a casa.
Quiero empezar por lo más importante: este premio no es de una alcaldesa ni de un gobierno. Es de cada vecino que separa sus residuos, de cada familia que cuida el agua, de quien coge la Bizi para ir a trabajar y de quien planta un árbol con sus hijos. Europa ha premiado a una ciudad entera.
Llamamos a esta puerta en 2009, 2011 y 2014
Zaragoza ya lo había intentado tres veces y nunca habíamos llegado a la final. Esta vez competíamos con Aalborg, Bielsko-Biała, Košice y Oporto, y éramos la única ciudad española entre las cinco finalistas.
Lo digo con orgullo y también con justicia: una ciudad no se vuelve verde en un mandato. Cada uno de aquellos intentos dejó trabajo hecho, y este premio recoge el esfuerzo de muchos años y de muchas personas.

Lo que Europa ha valorado de Zaragoza
Un jurado internacional de expertos analiza siete áreas: calidad del aire, agua, naturaleza y biodiversidad, residuos y economía circular, ruido, cambio climático y adaptación a sus efectos. Estos son algunos de los datos que hemos defendido:
Respiramos mejor. En 2025 ningún contaminante superó los valores límite de la Unión Europea. Nuestra exposición media a partículas finas (PM2,5) es de 9,79 µg/m³, entre el 20 % de valores más bajos de Europa.
Cuidamos el agua como nadie. Hemos pasado de consumir 105 hectómetros cúbicos al año en los años ochenta a 61 hoy. En casa, cada zaragozano usa 100,4 litros al día (dato de 2024), y la planta de Casablanca recupera unos 3 hectómetros cúbicos cada año.
Vivimos cerca de la naturaleza. El 27 % de nuestro término municipal está protegido, y el 76,5 % de los vecinos vive a menos de 300 metros de una zona verde pública de más de 5.000 m².
Generamos menos residuos. Entre 2018 y 2025 los hemos reducido un 15,93 %, y la recogida separada llega ya al 100 % de la población.
Emitimos menos. Las emisiones por habitante bajaron de 2,43 a 1,67 toneladas entre 2005 y 2019, un 31 % menos. El alumbrado público ha eliminado el 100 % de sus emisiones, y como una de las 100 ciudades europeas comprometidas con la neutralidad climática en 2030 seguimos avanzando hacia el objetivo del 80 % fijado en nuestro Contrato Climático de Ciudad.

Una transición verde con las personas en el centro
Para mí, una ciudad verde no es solo una ciudad con más árboles. Es una ciudad donde las personas viven mejor. Por eso me alegra especialmente que Europa haya valorado que desde 2019 se hayan rehabilitado 10.600 viviendas en los barrios más vulnerables, mejorando a la vez su eficiencia energética y su accesibilidad. O que tengamos más de 60 refugios climáticos en centros de mayores, centros cívicos y bibliotecas para protegernos en las olas de calor.
Lo he dicho muchas veces y lo repito hoy: queremos que Zaragoza sea la Capital Mundial del Bienestar, la ciudad en la que merezca la pena vivir.
Lo que todavía nos falta
Sería injusto con vosotros celebrar sin decir esto. Sé que muchos me habéis preguntado por el arbolado de vuestra calle, por alcorques vacíos o por talas que no habéis entendido. Este premio no borra esas preguntas. Las hace más exigentes.
El verde tiene que llegar por igual a todos los barrios, también a los del sur y a los de la periferia. Para eso estamos impulsando el Bosque de los Zaragozanos, con 700.000 árboles previstos, y este año hemos destinado más de 37 millones de euros a renaturalización y zonas verdes. Mi compromiso es que podáis comprobarlo en vuestro barrio, no solo en las cifras.
Un premio de toda la ciudad
Si algo me emociona de esta candidatura es quién la ha respaldado. Más de un centenar de cartas de apoyo de universidades, centros de investigación, empresas, colegios profesionales, sindicatos, entidades sociales y vecinales, y también de la Delegación del Gobierno. Personas e instituciones que piensan distinto en muchas cosas y que se han puesto de acuerdo en una: Zaragoza merecía este título.
Gracias también a los voluntarios municipales, que dieron la cara por su ciudad. Cuando Zaragoza rema en la misma dirección, gana.
Qué viene ahora
El título llega con 600.000 euros que la Comisión Europea destina a desarrollar nuestra estrategia junto a la ciudadanía y las entidades. Y llega en un momento único: en 2026 somos Capital Europea de la Accesibilidad, en 2027 seremos Ciudad Europea del Deporte y en 2028, Capital Verde Europea. Tres años seguidos en la élite europea.
Zaragoza ya no aspira a estar entre las mejores ciudades de Europa. Está entre ellas. Ahora toca que se note en cada calle.






